jueves, 16 de octubre de 2008

Ley del éxito en tres pasos


Aquí a continuación una regla sencilla que a mi me ha servido para llevar a buen término las actividades en las que me involucro.


  1. Iniciar

    1. Con iniciativa y creatividad decidir lo que queremos empezar.

    2. Iniciar solo lo que estemos dispuestos a continuar.

    3. Si por necesidad necesitamos iniciar algo que no nos gusta. Fijarnos la meta de terminarlo.


  2. Desarrollar

    1. Todo proyecto exitoso necesita movimiento

    2. Haz algo periódicamente para que cambie de estado

    3. Un proyecto que se mueve está vivo, no dejes que muera


  3. Terminar

    1. Todo proceso debe tener un fin claro.

    2. Llegar siempre hasta el final, mientras más pronto, mejor.

Aquí te marco varios ejemplos de cómo funciona el fracaso y el éxito con este enfoque.

Viste una tela muy bonita. Decidiste que quieres hacerte un vestido con ella.

  1. Iniciar – cómprala

  2. Desarrollar

    1. Fracaso – La guardas en un cajón y te olvidas de ella

    2. Éxito – Haces los cortes y te sitúas frente a la máquina de coser. Si piensas que no tienes tiempo contrata alguien que lo haga.

  3. Terminar

    1. Fracaso – No te gusta como está quedando y decides que después lo arreglas como tu quieres y lo guardas en un cajón.

    2. Éxito – Concluyes con la última costura y te lo pones. Piensas que no tienes tiempo para terminarlo y no tienes para pagarle a alguien que lo arregle o terminarlo, véndelo como está, regálalo ó tíralo a la basura.

Hay quienes pensarían que si no terminas el vestido, el proyecto fue un fracaso. No, el fracaso es que te quedes con el por siglos sin ninguna utilidad. El deshacerte de él, cierra el ciclo.

Tenemos el mal hábito de iniciar, iniciar e iniciar sin continuar (desarrollar) y mucho menos cerrar (terminar). Si un proyecto es muy grande que piensas que llegar al cierre es muy difícil, ó se ve lejano. Divídelo en subproyectos.


Cada proyecto que iniciamos es una carga y cuando tenemos múltiples abiertos son una pesada lápida, aunque pretendamos ignorarlos allí están, acechándonos: Tu figura favorita de porcelana que se rompió pero que como no tenías pegamento en ese instante, lo guardaste en el cajón y cada que lo abres, ahí está. Tu vestido que se le cayó el botón y que lo guardas así porque necesitas ir a buscarle uno que “haga juego”, cada que repasas el guardarropa te dice “aquí estoy”.


Es fácil iniciar, es complicado desarrollar y es difícil terminar, pero en la medida que aprendas a manejar las 3 fases del proceso, tu éxito estará garantizado.

1 comentario:

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Muy bueno, ojala nunca lo olvide y sea capaz de ponerlo en practica, pues me será muy útil.

Gracias amigo por conpartir este bien centrado pensamiento. Por algo das clases en universidades

un abrazo.

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