Los poetas se inspiran en estrellas, los músicos le cantan al mar y los enamorados se motivan con la luna. Pero ¿Quién podría pensar en lo romántico que pudieran ser los planetas? Pues en realidad creo que lo son y mucha gente de manera equivocada los confunde con estrellas. Venus y Marte son los elementos más brillantes del firmamento. En los crepúsculos del atardecer son las primeras luces que se asoman y ya entrada la noche brillan con tal fulgor que no pueden pasar desapercibidos y en la aurora son los reconocidos “lucero de la mañana”. ¿Cómo se oiría decir que “Tus ojos son Venus que iluminan mi vida” en lugar de decir “Tus ojos son luceros que iluminan mi vida”? Pero la paradoja es que los planetas no tienen luz, sólo la reflejan por lo que técnicamente no son estrellas, pues éstas tienen luz propia. Está bien dejemos al poeta con su léxico figurado. Esto es sólo otra de mis reflexiones.
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