En el circuito impreso de mi vida, llevo los componentes que semi automáticamente me han sido ensamblados . Cada línea conductiva es neurona que me lleva a nuevos espacios de conocimiento. Cada electrón circula en afluente de polaridades. Fluyen corrientes dinámicas a veces en resistencia otras en corto circuito. De repente se me funden los fusibles pero tras un breve mantenimiento vuelvo a la funcionalidad. Si se me baja el voltaje solo entro en estado de hibernación. La lógica de mis chips me lleva a la única conclusión semiconductora de mi existencialidad artificial: “circulo corriente, luego existo”.
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